sábado, 14 de julio de 2012


Cachetadas a un país sin mejillas


En los últimos días he estado intentando mostrar al mundo mi opinión, no se a cuantos en verdad les importe lo que escribo, pero la verdad es que no escribo para que me lean, yo escribió para relajarme. Sé que muchos de mis artículos parecen ser histéricas arremetidas contra personas de la vida pública, pero no es así, ataco a toda injusticia que veo en mi realidad. No soy un adolescente rebelde sin causa, no soy un personaje político de izquierda ni de derecha, mucho menos soy guerrillero, simplemente soy de abajo, del pueblo, y voy por los de arriba, los aristócratas. 
 
Hay verdades utópicas en Colombia, por ejemplo nadie en este país sabe que los servidores públicos son para eso, para servir, pero lo peor es que nos creemos los sirvientes de ellos; es como si yo  veo un político en la calle y le pido me hace un favor me arregla la calle, tranquilo que yo le consigo unos voticos; dejémonos de pendejadas uno tiene es que exigir señor senador o representante yo lo elegí para que esto funcione y funcione bien, arregle la calle. No tenemos razón para vivir arrodillados frente a una clase dirigente, lo que sucede es que el ciudadano no sabe que usted es quien elige, usted es el dueño de la soberanía y usted tiene derechos. Esto no puede seguir así con la cultura de esto no es mío, hay que tener identidad si esto se vuelve mierda es culpa suya y culpa mía, pero como esto no es mío.

Hay quienes proponen un cambio de constitución, carajo no es posible que la gente piense que por cambiar un papel va a cambiar la realidad,  el problema no es el papel que llamamos “constitución”  el problema somos nosotros, hasta que no cambiemos de mentalidad, mientras el colombiano no asuma esto como suyo no podemos hacer nada, es más nadie se cree colombiano, el que se cree colombiano piensa que su país es un equipo de futbol, a pero para eso si somos colombianos, no saben que su país se va cayendo lentamente en el desespero del vacío, más bien tengo una propuesta terminemos esto que se acabe Colombia, nada se pierde, el problema no son los dirigentes el problema son los colombianos, aquellas personas que matan por matar, roban por robar y eligen por elegir. Mientras el colombiano no asuma las riendas de su propio país, nadie va a venir cambiarlo.

No sé qué hacer con estos dirigentes, no sé qué hacer con la iglesia, pero peor aún no sé qué hacer con la sociedad, no sé qué hacer con el nido de pirañas que habitamos Colombia, que tristeza que el colombiano solo busca la fama personal y no le preocupa en lo más mínimo su prójimo. El problema del colombiano es que no sabe qué derechos tiene, ni cómo hacerlos cumplir; muchas personas no saben que hay un mecanismo de protección de sus derechos fundamentales llamado tutela, pero ¿cuándo se usa?, tal vez cuando la persona a la cual se le vulneraron los derechos ya no viva, ya no este, porque el sistema estatal acabo con los sueños de una persona que solo buscaba el respeto de su ser.

En los últimos días he estado intentando mostrar al mundo mi opinión, no se a cuantos en verdad les importe lo que escribo, pero la verdad es que no escribo para que me lean, yo escribió para relajarme. Sé que muchos de mis artículos parecen ser histéricas arremetidas contra personas de la vida pública, pero no es así, ataco a toda injusticia que veo en mi realidad. No soy un adolescente rebelde sin causa, no soy un personaje político de izquierda ni de derecha, mucho menos soy guerrillero, simplemente soy de abajo, del pueblo, y voy por los de arriba, los aristócratas.  

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