domingo, 8 de julio de 2012


En busca de cobarde


Tratando de concretar invitados para un debate recurrí a varias iglesias de la ciudad, la idea era contrarrestar la posición que llegaría a tener un juez de la republica frente a determinado tema; la primera iglesia a la que recurrí fue a la Consolata, con la esperanza de que me atendiera el párroco o en su defecto un seminarista, en la tristeza de la soledad de una iglesia solo encontré aire, vacío y soledad, ni padres, ni seminarista y mucho menos monjas, lo único que pude encontrar fue una secretaria de aspecto turbio y malhumoraba me atendió, haciéndome saber que el sacerdote no estaba.

Atente la imposibilidad de contar al primer sacerdote camine cerca de veinte cuadras hasta la iglesia más cercana, esta vez el recinto está lleno, tal vez tenían una alta demanda de clientes, perdón de creyentes en busca de poder pagar una misa, que se le va decir cliente a una persona que se refugia en dios para argumentar el vacío de su existencia; lo más importante de mi estadía en ese lugar fue que tampoco pude dialogar con el padre, pues  su secretaria, la misma secretaria que paga mi madre con sus limosnas los domingos, me informo que el padre se encontraba descansando, pues acababa de almorzar, no lo culpo el almuerza bien al igual que yo y los niños en cualquier lugar de Colombia mueren de hambre, la diferencia entre él y yo es que el predica por la caridad y yo…. Y yo busco cambiar la realidad, una realidad donde un niño aprenda el valor de la vida de los demás, una realidad donde “Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente".  Ay¡ que desgracia  la persona que dijo esta frase fue vilmente asesinada en 1999, ay Jaime por qué moriste si falto decirle la verdad a Santos y a corzo, hoy me duele más que nunca tu partida, pero mejor te fuiste sin ver el mierdero en que nos convirtieron a Colombia.

Volvamos de nuevo al tema de las iglesias, con malgenio partí a veinte cuadras de esta iglesia o buscar otra, esta vez la secretaria mezquina me pidió que esperara un momento, cerca de cinco minutos después me atendió el párroco, después de presentarme comencé a expresar las ideas del debate, sus ojos se cerraban con impaciencia se notaba que me ignoraba desde el momento mismo en que entre en su oficina, pero su rostro cambio al desespero total una vez le informe del tema que se iba a tratar en el debate, “ adopción de menores por parejas del mismo sexo”, quedo estupefacto, su cara  paso de la tranquilidad al miedo en fracciones de segundo, se notó que le molesto el tema se puso tenso, y evadió la invitación que yo le estaba haciendo; en ese momento recordé las palabras de Fernando vallejo en una entrevista “ningún funcionario de vaticano ha aceptado mi reto a debatir públicamente sus ideas, sin duda temen ante la verdad”, ese día aprendí la lección más importante de la vida, jamás pidas a un sacerdote hablar de lo que no sabe, por que buscara evasivas desde su religión para no cumplir el compromiso. Finalmente me retire del lugar con la promesa de que llamaría a una sicóloga amiga suya para el debate, pero en realidad salí histérico con ganas de volver a adentro y destrozar a ese ser sucio que nunca encontrara un argumento sólido contra sus opositores. Si algún día un sacerdote llega a leer estos, le pido que entienda que lo peor que puede hacer es evadir los problemas, si de verdad piensas que sus creencias tienen el peso suficiente defiéndalas y no se oculte debajo de la mesa.      

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