En
busca de cobarde
Tratando de concretar
invitados para un debate recurrí a varias iglesias de la ciudad, la idea era contrarrestar
la posición que llegaría a tener un juez de la republica frente a determinado
tema; la primera iglesia a la que recurrí fue a la Consolata, con la esperanza
de que me atendiera el párroco o en su defecto un seminarista, en la tristeza
de la soledad de una iglesia solo encontré aire, vacío y soledad, ni padres, ni
seminarista y mucho menos monjas, lo único que pude encontrar fue una secretaria
de aspecto turbio y malhumoraba me atendió, haciéndome saber que el sacerdote
no estaba.
Atente la imposibilidad de
contar al primer sacerdote camine cerca de veinte cuadras hasta la iglesia más
cercana, esta vez el recinto está lleno, tal vez tenían una alta demanda de
clientes, perdón de creyentes en busca de poder pagar una misa, que se le va
decir cliente a una persona que se refugia en dios para argumentar el vacío de
su existencia; lo más importante de mi estadía en ese lugar fue que tampoco
pude dialogar con el padre, pues su
secretaria, la misma secretaria que paga mi madre con sus limosnas los
domingos, me informo que el padre se encontraba descansando, pues acababa de
almorzar, no lo culpo el almuerza bien al igual que yo y los niños en cualquier
lugar de Colombia mueren de hambre, la diferencia entre él y yo es que el
predica por la caridad y yo…. Y yo busco cambiar la realidad, una realidad
donde un niño aprenda el valor de la vida de los demás, una realidad donde “Nadie podrá llevar por
encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga
diferente". Ay¡ que
desgracia la persona que dijo esta frase
fue vilmente asesinada en 1999, ay Jaime por qué moriste si falto decirle la
verdad a Santos y a corzo, hoy me duele más que nunca tu partida, pero mejor te
fuiste sin ver el mierdero en que nos convirtieron a Colombia.
Volvamos de nuevo al tema de
las iglesias, con malgenio partí a veinte cuadras de esta iglesia o buscar
otra, esta vez la secretaria mezquina me pidió que esperara un momento, cerca
de cinco minutos después me atendió el párroco, después de presentarme comencé
a expresar las ideas del debate, sus ojos se cerraban con impaciencia se notaba
que me ignoraba desde el momento mismo en que entre en su oficina, pero su
rostro cambio al desespero total una vez le informe del tema que se iba a
tratar en el debate, “ adopción de menores por parejas del mismo sexo”, quedo
estupefacto, su cara paso de la
tranquilidad al miedo en fracciones de segundo, se notó que le molesto el tema
se puso tenso, y evadió la invitación que yo le estaba haciendo; en ese momento
recordé las palabras de Fernando vallejo en una entrevista “ningún funcionario
de vaticano ha aceptado mi reto a debatir públicamente sus ideas, sin duda
temen ante la verdad”, ese día aprendí la lección más importante de la vida,
jamás pidas a un sacerdote hablar de lo que no sabe, por que buscara evasivas
desde su religión para no cumplir el compromiso. Finalmente me retire del lugar
con la promesa de que llamaría a una sicóloga amiga suya para el debate, pero
en realidad salí histérico con ganas de volver a adentro y destrozar a ese ser
sucio que nunca encontrara un argumento sólido contra sus opositores. Si algún
día un sacerdote llega a leer estos, le pido que entienda que lo peor que puede
hacer es evadir los problemas, si de verdad piensas que sus creencias tienen el
peso suficiente defiéndalas y no se oculte debajo de la mesa.
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